La imagen toma forma antes de las Finales de la Copa Davis. El formato tradicional, sin embargo repartido en dos días y no en tres, manteniendo la magia inalterada no reserva sobresaltos particulares. Básicamente todos los grandes nombres pasan.

Más que una pareja, una garantía. Pierre Hugues Herbet y Nicolas Mahut -que juntos han ganado cinco Grand Slams y que en los últimos siete años han alcanzado el ‘masterone’ en seis ocasiones- tras los éxitos de Arthur Rinderknech y Adrian Mannarino, aseguran la clasificación para Francia gracias a una muy rocoso 6-3 7-5 ante Hidalgo y Escobar.

Los problemas para Argentina quedan contenidos solo en la jornada 2: en el partido contra República Checa el doble formato de Horacio Zeballos y Máximo González resulta suficiente. Todo extremadamente fácil también para Holanda: Canadá (huérfana de Felix Auger Aliassime y Denis Shapovalov) no puede mover el marcador de ninguna manera.

Wesley Koolhof y Matwe Middlelkoop se deshacen de Peter Polansky y Brayden Schnur sin demasiada dificultad, con el resultado ya conseguido también hay gloria para Robin Haase. Dejando poco lugar a interpretaciones 6-1 6-2 ante Steven Diaz.

De Turín a Sydney las cosas cambian para Australia, esta vez liderada por Thanasi Kokkinakis y Alex De Minaur. Los dos, llamados a recuperar el paso en falso en doblete, vuelcan el resultado tras el fichaje de Peers y Saville.

Marius Copil y Horia Tecau, como era de esperar, intentan frustrar el plan de España. Sin embargo, el doble acierto resulta en vano: gracias a Roberto Bautista Agut, que no descarta al número uno rumano y que con un bastante rápido 6-3 y 6-2 da el pase a la Final al ejército español.

Bélgica superó in extremis a Finlandia, con David Goffin firmando el vigésimo quinto éxito en Davis (de treinta y tres partidos disputados) y delegando la tarea de cerrar el caso a Bergs. Nada que hacer para un muy generoso Virtanen.

Según la lógica de las cosas, regular las jerarquías entre Noruega y Kazajstán es obviamente el desafío entre Alexandr Bublik y Casper Ruud. El kazajo, que juega al menos con la garantía del primer balón disponible, sobrevive a una durísima batalla y gana a las tres horas.

Todo fácil para la Alemania de Alexander Zverev después del lío de Jan-Lennard Struff en el día 1. El número uno del grupo apura la práctica Thiago Monteiro con un rapidísimo 6-3 6-1 tras el doble acierto de Krawietz y Puetz.

Tania Bonacera